Ser porrista es un peligro

Animar a la afición a veces puede resultar un tanto engorroso, porque puede que te toque un ambiente calmado, uno indiferente o uno que esta en cólera. Sobre todo si se es una porrista a la que le toca animar en el entretiempo de un partido.
Yendo al grano esta es una chica que se arrepentirá de haber dedicado tanto tiempo a entrenar y dedicarse a cheerleader para estar cerca de chicos guapos y afeminados.
El suelo siempre sera y sabrá igual.
Noticias Relacionadas:










