
Cuando guaguas, les metes el dedo en la boca, te lo chupan y automáticamente se callan. Cuando son mas grandes, o les pasas plata para que se callen, o les regalas algo que les guste.
Porque siempre el pequeñín tiene que pedir algo, y cuando se lo das, eres el mejor papá del mundo. Se excitan cuando les traes el último mono de Avatar, esa serie que se queda pegado en la tele shilena los domingos y que no te deja cambiar el canal, o el último PlayStation que le compraste al de la esquina…
Pero no hay nada como una excitación de un cabro chico ante un Nintendo 64.
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