La vida es amarga pero nunca deja de ser dulce

Todos tenemos días en los que creemos que la vida nos es amarga, de hecho estos días creemos que nuestra vida es una mierda, y que nada de lo que hagamos hace que la puta mala suerte desaparezca, pero oh, sorpresa, cuando menos lo esperamos la condenada nos comienza a sonreír de nuevo, inesperadamente felices nos encontramos, sin nada que nos opaque la alegría y con la dicha de querer abrazar a todo lo que se nos cruce.
Somos unos niños, siempre lo seremos, algunos tardan más en pasar el sabor amargo, pero finalmente llegamos a sentirnos dichosos tarde o temprano.
A disfrutar del amargor que siempre pasa.
Noticias Relacionadas:










